YO PUEDO

YO PUEDO
Paseo á beira do río Xuvia. Pintura de Manolo Carballeira

lunes, 8 de diciembre de 2008

Seguimos viajando

El viaje por las palabras como todo viaje , más allá de lo superficial, de lo aparente , es un viaje hacia uno mismo.

Reflexionando he vuelto a girar el barco o la barca … que navega con el rumbo que le da el devenir de mi vida.
Ojala conociera en su totalidad el universo del simbolismo para sugerir y no dar a entender. Pero estoy al principio del camino. Reconozco que mi bagaje en este sentido es muy ligero.

He leído el libro “Historia de la belleza” de Umberto Eco y de un capítulo “El simbolismo” he sacado estas explicaciones. Me ha gustado.


La naturaleza es un bosque de símbolos. Colores y sonidos, imágenes y cosas se evocan unos a otros, revelándonos afinidades y consonancias misteriosas. El poeta se convierte en el descifrador de este lenguaje secreto del universo.
Baudelaire habla y deja abierta una serie de interrogantes.
La acción del poeta es tal que confiere a las cosas por medio de la poesía un valor que antes no tenían.
Será Stephane Mallarmé el que elabore una auténtica metafísica de la creación poética. No se trata de mostrar las cosas totalmente, con la claridad y el rigor de la poesía clásica; como dice Mallarmé en divagaciones: “Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del gozo de un poema, que está hecho de una lenta adivinación; sugerirlo, ese es el sueño. Es el perfecto uso de ese misterio lo que constituye el símbolo, evocar poco a poco un objeto … Establecer una relación entre las imágenes exactas, de modo que se destaque un tercer aspecto fusible y claro, que se presenta a la adivinación.
En Arthur Rimbaud la técnica adivinatoria penetra en la propia vida del autor. El desorden de los sentidos es el camino ideal para llegar a la videncia.

Texto:
Sugerir
Stéphane Mallarmé
Investigación sobre la evolución literaria, 1897
Los parnasianos toman la cosa enteramente y la muestran: pero de este modo suprimen el misterio, sustraen a los espíritus el placer delicioso de creer que crean. Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del placer de la poesía, que consiste en adivinar poco a poco. Sugerir este es el sueño. Y el uso perfecto de este misterio es lo que constituye el símbolo: evocar un objeto para mostrar un estado de ánimo, o bien elegir un objeto y hacer que irradie un estado de ánimo, mediante una serie de desciframientos.

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